Somos Melilla ha exigido al Gobierno de la Ciudad Autónoma que entregue de forma completa, ordenada y verificable toda la documentación relativa al mantenimiento de las instalaciones eléctricas de la Ensenada de los Galápagos, después de que el pequeño Amir, un niño de tres años, tuviera que ser hospitalizado tras sufrir una fuerte descarga eléctrica en una instalación pública de esta zona de baño.
El diputado y presidente de Somos Melilla, Amín Azmani, que ha visitado al menor durante su hospitalización, ha mostrado su preocupación por lo ocurrido y ha celebrado especialmente su evolución favorable y que pueda recibir el alta después de varios días ingresado.
“Quiero trasladar mi preocupación y, sobre todo, la indignación de muchísimos melillenses por lo ocurrido con el pequeño Amir”, ha señalado Azmani, quien ha relatado que el menor había salido de bañarse y acudió a las duchas públicas cuando, al sentarse en un banco situado junto a una de ellas, recibió una fuerte descarga eléctrica relacionada con una avería en la instalación de una farola próxima.
Azmani ha destacado además la intervención de una pareja que consiguió separar al niño de la instalación. “Tuvieron que tirar con fuerza del pequeño para conseguir separarlo. El niño cayó inconsciente y así llegó al Hospital Universitario”, ha explicado.
Para Somos Melilla, la recuperación del menor constituye “la prioridad y la mejor noticia”, pero lo sucedido obliga ahora a esclarecer si las labores de conservación, inspección y control de las instalaciones públicas se están realizando correctamente.
Un contrato millonario
La Ciudad Autónoma tiene adjudicado un contrato de cuatro años para la conservación y mantenimiento del alumbrado público por una oferta de 1.294.962,97 euros anuales, lo que supone 5.179.851,88 euros durante el conjunto del contrato.
Se trata de un servicio que abarca, entre otros elementos, luminarias, proyectores, cuadros de mando, líneas eléctricas, sistemas de protección y puestas a tierra. El pliego establece además la obligación de disponer de un Plan Completo de Mantenimiento Preventivo y Correctivo, con un calendario aprobado por la Dirección de Obras Públicas, así como la realización de inspecciones, comprobaciones de diferenciales y tomas de tierra, revisiones de cuadros eléctricos, reparación de deficiencias y registro de las actuaciones realizadas.
“Melilla presupuesta y destina decenas de millones de euros a contratos de mantenimiento y, sin embargo, seguimos viendo cables expuestos, arquetas rotas, barandillas oxidadas, instalaciones deterioradas y muchísimas deficiencias que cualquier vecino puede comprobar”, ha denunciado el presidente de Somos Melilla.
La formación recuerda que el 25 de septiembre de 2025 ya solicitó información relativa a este servicio de mantenimiento. Sin embargo, la documentación remitida posteriormente por la Ciudad Autónoma consistió en el expediente de contratación presentado de manera desordenada y caótica, lo que, según Somos Melilla, dificulta determinar qué controles concretos se han efectuado sobre las instalaciones, en qué fechas se realizaron y cuáles fueron sus resultados.
Tras lo ocurrido en la Ensenada de los Galápagos, el partido considera imprescindible conocer ahora el grado real de cumplimiento del contrato y exige que se facilite el Plan de Mantenimiento aprobado y su calendario, los partes de trabajo e informes de inspección correspondientes a la zona, las mediciones de tierra y comprobaciones de diferenciales y cuadros eléctricos, los avisos, incidencias y reparaciones registrados y toda la documentación relativa al control y fiscalización municipal de la ejecución del contrato.
“¿Dónde está ese mantenimiento? ¿Dónde están las mejoras? ¿Quién está supervisando que esos contratos se cumplan? Y, sobre todo, ¿quién asume responsabilidades cuando una instalación pública puede poner en peligro la vida de un niño?”, ha cuestionado Azmani.
Somos Melilla subraya que no prejuzga posibles responsabilidades por el incidente, pero considera que existen motivos suficientes para exigir explicaciones sobre la forma en la que la Ciudad Autónoma está fiscalizando un contrato de esta magnitud y sobre los controles que se realizan para garantizar la seguridad de las instalaciones.
“La seguridad de los vecinos no puede depender de expedientes desordenados ni de respuestas incompletas. Tiene que acreditarse con documentos, inspecciones reales, controles y una rendición de cuentas clara”, sostiene la formación.
Azmani ha insistido en que el incidente debe servir para actuar antes de que pueda producirse una situación todavía más grave. “Esta vez Amir ha tenido suerte. Pero mañana podría ser otro niño, otra persona, cualquier vecino o cualquier visitante de nuestra ciudad. No podemos aceptar que la seguridad de nuestro espacio público dependa de la suerte”.
Somos Melilla recuerda que mantener una ciudad no es solamente tener contratos millonarios sobre el papel. “Afortunadamente, Amir ha tenido suerte. Hagamos que ningún otro niño tenga que depender de ella”.

